Fuego y hielo, así es como muchos autores describen a las personas con Trastorno Límite de Personalidad (TLP).
Las personas con TLP viven todo con mayor intensidad. Tan pronto están en el cielo como en el infierno, tan pronto están adorando como odiando. Así, la inestabilidad de sus emociones son su rasgo límite.
Podemos esperar reacciones explosivas por cosas tribales, pero el descontrol de las emociones llevará pronto al arrepentimiento. Aun así, hay una falta de control que llevará a que esto se vuelva a repetir una y otra vez. Esto hará que terminen con la paciencia de las personas cercanas (familia, pareja, amigos) a la vez que también serán la alegría de la casa en poco tiempo. En consecuencia, sus relaciones interpersonales irán quedando cada vez más reducidas al sentirse heridos por todos o porque su entorno se alejará de ellos al no comprender sus dificultades.
Las personas con TLP necesitan sentirse enamorados, queridos y sentir la vida. Hay que recordarles cada día que el mundo no es blanco ni negro, sino que está lleno de colores, tanto como personas.
Entenderlas pasa por comprender su miedo, un miedo voraz a ser abandonados, a no ser queridos como esperan, un miedo que, todo y ser imaginario, para ellos es real. Así mismo, disfruta cuando te lleven al cielo porque pronto volverán a bajar. Estos estados emocionales requieren calma y serenidad.
QUE CARACTERIZA A LAS PERSONAS CON TLP?
– Muestran un patrón de relaciones interpersonales inestables que se caracteriza por la alternancia entre la idealización y la devaluación de las personas.
– Miedo al abandono (muchas veces al haberse sentido abandonado emocionalmente durante la infancia) que se traduce en esfuerzos por evitar el abandono real o imaginado. Los esfuerzos para evitar el abandono también se caracterizan por su pensamiento dicotómico (todo o nada) donde pasaran a darlo todo a quitarlo todo cuando se sientan heridos nuevamente.
– Enfado inapropiado e intenso, o dificultad para controlar la ira. Son recuentes las exhibiciones de genio, enfados constantes y peleas.
– Alteración de la identidad manifestada por intensa inestabilidad en los cambios de la autoimagen y del sentido del yo.
– Impulsividad que pueden llegar a la autolesión. Conducir de manera temeraria, atracones, cortes, etc.
– Sensación crónica de vacío.
– Ideas paranoides que suelen ser transitorias y están relacionadas con el estrés.
– Inestabilidad afectiva debido a la reactividad del estado de ánimo (disforia, irritabilidad, ansiedad).
